Ramamila

Caminando caminos 

Desfragmentaciones sincronizadas, múltiples y en constante renovación. 

Dolores sanados, yagas cerradas, naturaleza adolorida, palabras sin fundamentos, si también soy eso, ¿quisiera comprender lo que no me afecta directamente? 

Dando vueltas se asoma algo que no  entendía, tierra, agua madre creadora, padre astro sincronización inseparable, vida y fortalecimiento del ser, del estar, del entendimiento en espiral no en linealidad, amistades que se conocen, armonías que se entrelazan, ojos del ser que permiten ver lo que está sin estar, corazón amoroso que infunde claridad y paz.

Siempre quedara algo, algo que nos perturba y nos distrae de seguir los caminos hacia una comprensión más profunda; saber y no entender es la manifestación de la resistencia del sentirnos parte de un todo que se mueve constantemente y nos purifica si permitimos la vibración de lo que está sucediendo en todos los sitios, lugares, rincones, de algo llamado mundo viviente que somos nosotros también. 

Caminos, caminos surcados, caminos encontrados, caminos conocidos y sin conocer, caminos que preocupan, caminos que nos atan, caminos que nos quedan por resolver, por querer permitir ingresar y salir, todo eso que está perturbando, estando sin querer sentir, así los caminos se presentan viciados y permeados  del malestar o del bienestar sentido en esta caminada presente, con o sin claridad de uno en uno.  

Ese estado de desarmar creaciones propias de sufrimientos deseadas inconscientemente, dando pasos temerosos a mundos poco conocidos, cargados de recetas mágicas, colores  y  atajos trasformadores, yendo despacio y con paciencia a ser y encarnar sin encajar en esos estados en que se frecuenta el vivenciar en frecuencia de los caminos hacia sí mismos que al tiempo es hacia todo lo que está siempre. 

No querer enredar lo enredado mil veces  más, desenredando lo comprendido para retirarnos de algo llamado padecimientos pensados, que manifestados por el enjambre de lo orgánico van  cargando las incomprensiones con causas vividas desde  los recuerdos lejanos que llamamos: atrás. ¿Qué puede haber atrás o delante de nosotros sino presente constante creado y entendido sin culpas y reproches hacia el ser?

Las literalidades nos dan risa y algo de curiosidad, ya sea mal entendidas o bien entendidas según cada ser que permite albergarlas en sí mismo, o en otro mismo que en ultimas o en primera somos unidad. 

Quisiera advertir, reprender, regañar, moralizar, desesperar, enojar, agarrar y sin duda mirar, ¿a quién? ¿Cómo? ¿Por qué?  Quiero mirar y seguir mirando con atención y con ojos de claridad, que permiten aclarar el sentir de lo que observo, de lo que agarro con intenciones de multiplicidades encontradas, de no seguir trasmitiendo esa rabia, esos moralismos, esos enojos que más que a ellos afecta mi sentir que crea  y hace reproducir lo contrario a lo que mi espíritu en camino quiere dar a su presente, por ello observo y me observo, porque aun con tantas imposiciones ajenas a referirme al otro que no mira con amor la vida, la tierra, el ser, la fugacidad, el estar aquí en lo presente… y demás , lo observo desde mí, porque también soy yo quien está allí manifestando eso que tanto aleja sin amor, sin buenos deseos, sin detenimiento, por ello quiero seguir viendo y escuchando  desde mis posibilidades permitidas haciendo cambios pequeño-grandes desde donde nuestros horizontes nos permiten observar, para así desde mi y desde mis acciones, pueda trasmitir eso que quiero para el mundo, que sin perder de vista, también son mis pensamientos, mis palabras, mis deseos y sin duda lo que sale de allí: mis acciones hacia eso que visualizo como presente, como ahora, como el otro, como yo. 

Si empiezo por comprender lo que hago, lo que expreso, lo que realizo y la manera en como encomiendo mis caminos, al cambiar que es el paso grande-pequeño hacia el hacer algo por lo allí afuera, estaré empezando a cambiar algo muy importante, el primer lugar en el cual se habita –nuestro cuerpo, vida, pensamiento…-, eres tú en todo lo que implica; pues luego se intenta pasar a ese espacio externo que tan enfermo se encuentra y necesita alivio, calma, paz , luz, armonía, amor.  

Empieza siendo consiente lo  habitado en sí mismo, para desde los conocimientos sabidos de lo allí  exterior sea menos confusa la pregunta recurrente  del: ¿por donde comenzar?. 

Solo podemos dar lo que tenemos y si lo que tenemos es solo critica, malestar, pesimismos, angustia, dolor, odio, pues las buenas intenciones que se tienen al salir,  serán confusión. 

Te invito y me invito al trabajo de los caminos.